EL TJUE ANULA LAS HIPOTECAS MULTIDIVISAS

Los contratos de préstamos hipotecarios de multidivisas implican que el prestatario está obligado a reembolsar las cuotas mensuales del préstamo en una divisa distinta de la suya, y asume el riesgo vinculado a las posibles fluctuaciones del tipo de cambio, no sólo por el importe de la cuota a pagar, sino también respecto del valor de cambio del capital pendiente de pago.

Este tipo de hipotecas se comercializaron en España durante los años 2006-2007, en un momento de euforia económica, coincidente con la subida del Euribor. En este marco, las hipotecas multidivisas resultaban interesantes, ya que frente a la escalada alcista del Euribor, las entidades ofrecían la posibilidad de conceder las hipotecas en monedas que se encontraban en constante depreciación frente al Euro. De este modo, si el cliente formalizaba su hipoteca en otra divisa podía verse beneficiado de esa dinámica de depreciación, ya que cada vez necesitaría menos euros para devolver la divisa que el banco le había prestado. Estas hipotecas, principalmente, tenían como tipos de cambio el yen japonés o el franco suizo, que por aquellos momentos estaban bastante devaluados. Sin embargo, puesto que los préstamos hipotecarios tienen un plazo de duración amplio, cuando durante el mismo los tipos de cambio se elevaron, los prestatarios veían como el importe de las cuotas se elevaba mes a mes, e igualmente el capital pendiente de devolver a la entidad.

Ahora, la sentencia del TJUE, del pasado día 20 de septiembre, dictada en el asunto C-186/16 anula la cláusula del contrato de préstamo hipotecario de cambio de divisa, en virtud de la cual las cuotas del préstamo se determinan en función de la fluctuación de la moneda de referencia del préstamo. Y todo ello, al considerar que las instituciones financieras deben facilitar a los prestatarios información suficiente para que éstos puedan tomar decisiones fundadas y prudentes. Así, esta información debe referirse no sólo a la posibilidad de apreciación o depreciación de la divisa del préstamo, sino también a los efectos en las cuotas de las variaciones del tipo de cambio y de una apreciación del tipo de interés de la divisa del préstamo.

De este modo, por una parte, el prestatario deberá estar claramente informado de que, al suscribir un contrato de préstamo denominado en una divisa extranjera, se expone al riesgo de tipo de cambio que le será, eventualmente, difícil de asumir desde un punto de vista económico en caso de devaluación de la moneda en la que percibe sus ingresos. Por otra parte, la entidad bancaria deberá exponer las posibles variaciones de los tipos de cambio y los riesgos inherentes a la suscripción de un préstamo en divisa extranjera, sobre todo en el supuesto de que el prestatario no perciba sus ingresos en esta divisa.